Cultura empresarial y desigualdad: Columna de Opinión del Dr. Cristian Mondaca Marino




Dr. Cristian Mondaca Marino
Instituto de Economía
Facultad de Cs. Económicas y Administrativas
Universidad Austral de Chile

 

La crisis social del 18/10 nos ha confrontado a todos respecto del modelo económico que vivimos y los cambios necesarios para una sociedad más igualitaria. Uno de los cambios necesarios debe ocurrir en la cultura empresarial para erradicar las malas prácticas que han imperado en esta última década, vinculadas a colusiones, financiamiento irregular a la política, margenes de rentabilidad que no se condicen con la calidad o cantidad producida, evasión de impuestos, entre muchos otros temas. Si estas malas prácticas empresariales se realizaran en países desarrollados, las empresas involucradas tendrían drásticas sanciones  legales, pagando multas significativas (el doble de lo defraudado por colusión), indemnizando con cifras importantes a sus clientes, y en muchos casos, con cárcel en los delitos más graves (fraude tributario, colusión, no prestar el servicio, financiamiento ilegal). Por este motivo se requiere de un marco regulatorio, un Estado eficiente en fiscalizar y una Justicia eficaz en sancionar. Pero existe otro tema sin discusión, y es cómo cambiamos el modelo de negocios que las grandes empresas imponen, y que involucra la concentración del mercado que nos ha convertido en el país de las 3 cadenas de farmacias, supermercados, etc; la integración vertical de los negocios que posibilita el justificar alzas continuas de los precios de los servicios y productos, aludiendo a que los proveedores y distribuidores aumentan sus precios, sin explicar que la cadena completa está controlada por holding empresariales relacionados; el trato desigual del pago diferido (30, 60 o más) y fijación de condiciones y precio que ahoga la competencia y la rentabilidad de las MIPYMEs; las elevadas tasas de mora que aplican cuando han vendido productos y servicios contra ingresos futuros (tarjetas) que en otros países se considerarían como usura. ¿Cómo cambiamos esto? Con una Constitución que resguarde la libre competencia y el adecuado funcionamiento de los mercados, y que haga primar el bien común por sobre el bien privado; y leyes que impidan la concentración (oligopolios) y la usura, y protejan a los ciudadanos de los monopolios naturales (luz, agua, carreteras, etc.) y sus abusos (deficiente servicio, sobreprecio, externalidades), limitando sus tarifas y utilidades.