Columna de Dr. Félix Fuders a un año de la partida del Profesor Manfred Max-Neef




Manfred era un gran hombre. Un gran hombre no es aquel a quien sirven muchos, sino uno que sirve a muchos. La mejor forma de servir a muchos es empleando sus talentos. Entender de que el sentido de la vida no es ganar la mayor cantidad de dinero en cualquier oficio, sino trabajar en un oficio en el cual uno puede de la mejor forma aportar al mundo. Quizás podríamos considerar esto incluso como parte de lo que la Biblia describe como la ley máxima, el mandamiento trascendental del amar al prójimo (Mateo 22:37-40), lo que Kant solía llamar el “imperativo categórico”. La mejor forma de aportar al mundo es cuando cada uno usamos nuestros talentos para hacer el bien. Recordemos a Platón que ya filosofó sobre esto, exhortando de que cada uno debe hacer lo suyo (concepto suum cuique). Así conformamos lo que se podría llamar el “gran puzle de amor” (Fuders 2016; Fuders & Nowak 2019), en cual cada uno somos una pieza. Si de lo contrario no empleamos nuestros talentos, el puzle nunca será completo.

Es probablemente justo esto a lo que Manfred se refería cuando solía despedir a los alumnos en numerosas celebraciones de entrega de títulos con la frase: “hagan lo que deben hacer”. Manfred hizo lo que él debía hacer la mayor parte de su vida. Me contó que cuando recién había comenzado su carrera en la empresa Shell escuchando a una sinfonía de Brahms, sucedió un incidente casi místico: le llegó el entendimiento descrito arriba de que el sentido de la vida no es la crematística, es decir, el afán de ganar dinero como fin en sí –lo que ya Aristóteles criticó severamente– sino servir al mundo, al bien común haciendo lo “suyo”. Cuenta que fue desde ese momento que dejó su trabajo en la empresa multinacional y empezó a combinar su don para la música con la teoría económica, dándole “melodía a la economía”. Manfred fue fiel a este ideal el resto de su vida apoyando con sus ideas a construir una economía que sirva a las personas y no viceversa. Hizo lo que debía hacer. Con sus teorías sin lugar a duda sirvió y seguirá sirviendo al bien común, al mundo. La fundación tratará mantener vivo su legado.

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