- En un trabajo de apoyo al Servicio de Reinserción Social Juvenil, un grupo de estudiantes de la Universidad Austral de Chile participó en la formulación de un proyecto socioeducativo que obtuvo $25 millones en financiamiento público.
Estudiantes de quinto año de la carrera de Administración Pública de la UACh participaron activamente en la formulación de un proyecto social que fue recientemente aprobado por el Consejo Regional de Los Ríos, obteniendo $25 millones para su ejecución en el Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (IP-IRC) de Valdivia.
La iniciativa surge del convenio de colaboración entre la Escuela de Administración Pública de FACEA y el Servicio de Reinserción Social Juvenil de Los Ríos, antes SENAME. En este marco, y ante la oportunidad de postular a fondos de asignación directa del Gobierno Regional, el equipo del centro solicitó apoyo técnico a la profesora Inés Paredes, quien recurrió a exalumnas de su asignatura de Formulación y Evaluación de Proyectos Públicos, las estudiantes Tatiana Villarroel, Patricia Suazo, Antonia Gädicke y la administradora pública egresada de nuestra escuela Luz Alarcón.
“Fue una misión récord. Teníamos solo cuatro días para armar dos proyectos completos y que el Servicio pudiese presentarlos. Las estudiantes aceptaron el desafío y trabajamos intensamente, en una mesa de trabajo muy colaborativa, donde estaban presentes jefaturas técnicas y funcionarios del centro, una egresada que hoy trabaja en el servicio, la entonces Directora Regional del Servicio, Yohanna del Río, y yo como docente. Fue un verdadero ejercicio de aplicación práctica de lo aprendido en la carrera”, relató la profesora.
El proyecto adjudicado permitirá implementar una oferta continua de talleres socioeducativos en el IP-IRC, apuntando a fortalecer los procesos de reinserción social de los jóvenes en conflicto con la justicia. Las actividades incluyen talleres artísticos, deportivos y de desarrollo de habilidades socioemocionales, aspectos clave en la rutina diaria de estos espacios.
Tatiana Villarroel, una de las estudiantes que participó en la formulación del proyecto, valoró la experiencia tanto por su impacto social como por el aprendizaje profesional que implicó: “Fue muy interesante porque debíamos hacerlo en un tiempo bastante limitado, pero afortunadamente el esfuerzo valió la pena y el proyecto pudo adjudicarse. Eso me deja muy contenta porque son recursos que esta institución realmente necesitaba. La experiencia también fue un poco desconcertante, porque una tiende a pensar que los servicios públicos cuentan con los recursos necesarios para llevar a cabo sus funciones durante el año, pero no siempre es así, y eso refleja lo que enfrenta la labor pública”.
Asimismo, manifestó alegría por la adjudicación del fondo “porque es esencial para continuar con su trabajo anual. Me gustaría invitar a mis compañeros y compañeras a que se motiven a participar en este tipo de instancias, que busquen oportunidades y aprendan a postular proyectos reales que muchas organizaciones necesitan. Fue muy enriquecedor”.
Cabe mencionar que la experiencia también significó un acercamiento concreto de las estudiantes al mundo profesional del servicio público. Según enfatizó la profesora Paredes, “cuando uno trabaja en el servicio público, las cosas no son ordenadas ni perfectas. Esta fue una experiencia muy real. Tuvieron que entrevistar: captar la idea técnica del equipo del servicio y traducirla en un proyecto financiable. Eso es justamente lo que hacemos las y los administradores públicos en la vida real”, subrayó.
La docente destacó además el aprendizaje significativo que implica enfrentar un proceso de estas características antes de egresar. “Aprender haciendo es la mejor metodología. Las estudiantes están capacitadas y esta experiencia les demuestra que pueden. Aquí no hubo simulación de aula, esto tuvo impacto real. El proyecto fue aprobado por unanimidad en el CORE, y eso habla tanto del diseño técnico como del sentido social que tiene”.
Finalmente, la profesora agradeció el respaldo de la directora de la Escuela de Administración Pública, Verónica Fuentes, quien impulsa este tipo de experiencias formativas que no solo enriquecen a los estudiantes, sino que también fortalecen el vínculo de la Universidad con el territorio y su gente.